El Poder de la Iglesia
Rev. Enrique Pérez
Jesucristo no solo fundó la iglesia, sino que también la dotó con poder y autoridad. El es la cabeza de la iglesia, no solo en un sentido orgánico, sino también en un sentido administrativo; es decir, no es simplemente la cabeza del cuerpo, además es el Rey de la comunidad espiritual. Desplegando su capacidad como Rey de la iglesia la viste con poder y autoridad. El mismo habla de la iglesia considerándola fundada tan firme sobre una roca que las puertas del infierno no pueden prevalecer en su contra, (Mateo 16:18). En la misma ocasión – la primera vez que hizo mención de la iglesia – prometió de igual forma capacitarla con poder, cuando le dijo a pedro: “A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares sobre la tierra será atado en el cielo; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en el cielo.” Mateo 16:19.
Es de perfecta evidencia que los términos “Iglesia” y “Reino de los cielos” se usan aquí indistintamente. Las llaves son un emblema de poder (compara Isaías 22:15-22) y en las llaves del reino de los cielos Pedro recibió poder para atar y para desatar lo que está permitido en la esfera de la iglesia.
El juicio que aquí tiene lugar - en este caso no es sobre personas, sino sobre acciones - que serán sancionadas en el cielo. Pedro recibe este poder co-represéntate de los Apóstoles, y estos son el núcleo y fundación de la iglesia en su carácter de maestros de la iglesia.
La iglesia de todas las épocas esta enlazada por medio de la palabra de ellos, Juan 17:20; 1ra Juan 1:3. Que Cristo capacitó no solo a las meras acciones sino también a las personas, se hace de completa evidencia en Juan 20:23; “A quienes remitieres los pecados les son remitidos; y a quienes los retuviereis, les serán retenidos.” Cristo dio este poder ante todo y en el más alto grado a los apóstoles, pero también lo extendió, aunque en un grado menor, a la iglesia en general.
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Excelencia de la Mujer
Revda. Eny Pérez
Hoy mas que nunca se necesitan mujeres de excelencia. Aunque hay muchos desafíos, también hay muchas oportunidades para que la mujer pueda desarrollarse, tanto espiritual como secular. La mujer de excelencia, no se conforma con la mediocridad, sino que desea superarse en cada área de su vida. En 2da de Pedro 1:5 dice "Añadid a vuestra fe virtud". La virtud, quiere decir excelencia, en otras palabras, Pedro está diciendo, añade a tu fe la excelencia en todo lo que haces. La excelencia es lo opuesto a la actitud de "no importa lo que sea", esta actitud es mediocridad. Podemos ser mujeres de excelencia y transformar nuestro mundo alrededor. Para eso necesitamos comenzar con nosotras misma. No podemos dar lo que no tenemos.
La mujer por excelencia es una mujer que conoce a Dios
Hay una gran diferencia entre conocer de Dios y conocerle a El. Usted puede vivir en una casa y no conocer al dueño o leer un buen libro y no conocer al autor. Conocemos a Dios por medio de una relación personal con Jesucristo. La mujer por excelencia tiene una relación intima con su Dios, tiene el brillo de Dios en su ojos, su corazón canta de regocijo, tiene una sonrisa en su cara, goza de la paz y tranquilidad, no tiene temor de malas noticias. A ella le gusta caminar y convivir con el Señor, porque ella sabe que mientras más camina con El, más le conocerá y descubrirá su carácter, su personalidad y su infinito amor.
La mujer por excelencia es una mujer que se acepta asi mismo
La clave mayor para aceptar a otros es aceptarse a usted misma. La mujer que se acepta así misma no esta controlada por los celos, ni envidia, ni la competencia con otras mujeres.
La mujer por excelencia es una mujer que perdona
El rencor es veneno para el cuerpo y para el espíritu, si uno no aprende a perdonar el resentimiento no solo le quitara el gozo, sino que también contamina su vida espiritual.
La mujer por excelencia es una mujer que sirve
Jesús dijo que el que quiera ser el primero, será el siervo; también dijo que El no había venido para ser servido, sino para servir, Mateo 20:25-28. Este es el secreto de la felicidad para la mujer, tener un corazón de sierva. Cuando es así, no se ofenderá si la gente no le aprecia o son malagradecidos por lo que hace. ¿Le interesa a Dios nuestra casa y los quehaceres? Tito 2:3-5 dice que las ancianas deben de enseñar a las mujeres mas jóvenes a ser "cuidadosas de sus casas" entre otras cosas. La mujer por excelencia va a desarrollar su creatividad en el área de su casa para hacerla lo mas atractiva posible. No importa si vive en una mansión o en una choza, usted puede hacer de su casa un refugio en las tormentas de la vida y un lugar donde se respire la paz y la tranquilidad. Sea una ama de casa creativa y ordenada. El Señor nos ha llamado a ser mujeres espirituales y practicas a la vez. Una casa limpia y ordenada es un buen testimonio de la presencia de Cristo. La mujer por excelencia no es una mujer egoísta, es una persona que se preocupa por lo suyo y por otros.
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